Eurocopa 2008. Análisis a la primera fase.
Primera jornada. Pocos para rey y muchos para caballo.
La Eurocopa volviò a confirmar que no es un Mundial sin la presencia de Brasil y de Argentina, y del mejor equipo africano del momento. Màs bien es un torneo al que le sobran algunos equipos para que, con la entrada en lugar de estos de los mencionados, se tenga la Copa mundial ideal.
Al menos a la UEFA le cuadra tener el fútbol màs innovador -y rico- para no escindir la calidad bajo una cantidad aliada a lo mercantil.
Dieciséis equipos son ya bastantes, justo lo que el aficionado que se toma el torneo a la salida de una temporada larga puede soportar.
Dieciséis equipos justos para aspirar a extender la calidad durante el tornoe, aunque tras la primera jornada de la ediciòn 2008 quedaron marcadas distancias considerables entre los rivales de cada partido.
Sed ice que es un torneo en el que hasta diez, al menos, pueden ser favoritos, pero si entre estos el nùmero diez (para èsta ediciòn) era Grecia, se entiende que dieciséis participantes son justos.
Porque de ese nùmero diez a un cuarto, considerado casi por los visto en los primeros ocho partidos, hubo una considerable diferencia no sòlo de historia, sino de presente, estilo y efectividad goleadora.
Este cuarto era España (segundo en los monos antes de comenzar el torneo, tras Alemania), que junto con Portugal, Alemani y Holanda, fue el que dejò testimonio de un fútbol convincente, aunque al contrario de los otros tres, no de candidato. Porque la Furia no tuvo un rival para establecer una valoración sensata: le tocò la peor de las dieciséis selecciones en la primera jornada, ademàs de que Aragonès supeditaba los resultados a su azar de determinar el jugar con n delantero o con dos. Lo contrario eran los otros tres destacados en la primera jornada, pues Alemania con su miticidad, Portugal con el estricto libreto de Scolari, y Holanda con el arraigo de su escuela, qu finalmente encontrò relaciòn con la tàtica en el equipo, son equipos premeditados, cuyos tècnicos no vacilaban en tàcticas ni estrategias, por lo que siempre sabìan, sin considerar rivales, a què jugar y con què argumentos. Ademàs, a España le pesa tradicionalmente no saber soportar el peso del favoritismo cuando èste se le concede. Considerando una "era moderna," Portugal y Holanda, con una incursión reciente en la gran escena mundial, ya lo saben asimilar y van partido a partido, mientras España trunca sus sueños (no aspiraciones) al encontrarse en el calculo un cruce con un rival superior.
Portugal, Alemania y Holanda, pues, correspondieron a su etiqueta de favoritos; al que podìa considerarse el mayor, acaso, antes de comenzar el torneo, era Portugal, por el dominio del sistema introducido en el equipo por Scolari, y el conjunto d figuras en derredor de la que seguramente estaba candidateada a se la mayor de la competiciòn: Cristiano Ronaldo, que estando en forma, podìa alcanzar las cotas de los grandes, aunque quezà sin resolver paridos por sì sòlo.
Holanda fue tal vez la mayor sorpresa por el fútbol efectivo y espectaclar que exhibiò; lo validò la categoría de su primer rival, Italia, a la que habìa que incorporar a la baraja de favoritos, por su mìtico mal comienzo en las fases finales mayores, para después levantarse y encarrerarse ("hay que matarla dos veces", dijo Daniel Brailovsky tras el partido ante Holanda) si bien, en dos de las tres Euros màs recientes no avanzò màs allà de la liguilla.
Después de los cinco mencionados, las distancias se agrandan. Francia fue la primer decepciòn al no saber hacer corresponder capacidades del equipo que es su base simbòlica, el Olimpyque de Lyon, al juego conjunto de una selección con figuras todavía estelares como Thuram Makelele.
De Suecia, Croacia y la Repùblica Checa se podìa esperar lo de costumbre: buen juego y dignidad, sobre todo de los suecos, que suelen pasar de primera ronda con un estilo mìtico, de los pocos correspondientes a una identidad nacional, sin injertos nacionalizados.
Croacia y Chequia quedaron como incògnitas al haberse notado ajenas a los fùtboles que en aquella hipotètica era moderna ejercieron y que gustaron. Croacia no se mostrò como el equipo de toque vistoso y parsimoniosos; a cambio se vio rocosa y de poca visiòn de puerta, respaldada mucho por su portero (Pletikosa), Chequia, que comenzò a envejecer, se volvìò rùtica y mecànica al sòlo apelar a Jan Koller, pero el ‘gigante' ya no ejercìa la totalidad de ños recientes, y el juego del equipo se fue volviendo predecble y monòtono ante la falta de un creativo.
Ninguna fase final de Eurocopa (y parece que ninguna de torneo mayor de selecciones), tuvo antes a un anfitròn y a un campeòn defensor en tan baja estima. A Grecia se le veìa y se le trataba con respeto después de su 2004, pero a esta Euro llegò con un fùbol cabenario que proponìa sòlo la retenciòn del balòn, sin un jugador que le diere ideas y criterio, y el contragolpe esporàdico; esto le dio el triunfo en 2004, pero otros equipos han basado su desarrollo no en ese modelo, sì en las premisas de aquella Grecia.
Mirando a la Croacia, a la Chequia y a la Rumanìa de esta primera jornada, se planteò si estos torneos siguen cumpliendo con el objetivo de ser escenario de propuestas, estilos y tesis nacionales, o si el interès por ganar conlleva al fútbol puntista de monòlogo, ajeno al que varios equipos ejercieron e las clasificatorias, o al que ejercen tradicional e històricamente; hacen creer que la tradición no va con la presiòn de un ton corto, y que en estso eventos, que deben ser la vitrina de las identidades nacionales, la importancia de ganar reclama un juego homògeneo y totalitario que despoja al fútbol de complementos esenciales como el espectàculo, la emotividad y hasta las figuras.
Sòlo el que conoce sus limitaciones parece estar dispuesto, y no tener temor de ello, a mostar su verdadera cara.
Suiza y Austria fueron dos agradables sorpresas debido a su juego ofensivo, aunque estèril, como el de otras selecciones modestas en el torneo, a las que, como a las de los anfitriones, les faltò la consecuencia a su buen juego de un delantero goleador, figura que, màs que el ‘10', estaba estableciendo las diferencias: slavò Rusia, ningpun otro perdedor descontò el marcador. Los de Hiddink fueron la mayor decepciòn por su falta de identidad y noción de juego, pero tuvieron puntos rescatables com Zhirkov y Pavluychenko, de corte parecido al ausente Pogrebnyak, una de las ausencias notables de la Copa. Rusia no fue la de las clasificatorias, la que le remontò un marcadr a Inglaterra para dejar a la mejor liga del mundo sin representación directa en el torneo.
Los que faltan por mencionar, Polonia, y Turquía, ademàs de Rumanìa, encajaban en el arquetipo de modestos, si bien, Rumana pareciò una versión mejorada de la Grcia del 2004, igual de estèril en ataque, con Mutu desperdiciado en una banda, y con defectos individuales que ante Francia fueron salvados por casi perfecto dispositivo defensivo ordenad por Piturka.
Polonia, por Leo Beenhakker, despertaba una expectación como la de de Rusia con Hiddink, , pero, como en la Copa del Mundo 2006, descubriò que las fases finales se juegan distinto.
Turquía lo sabe. Parecìa ser el modesto que màs ha madurado, pues tiene experiencia continuada, si bien, no aparecìa en una fase final desde 2002, pero supo en ese año y en el 2000, reponerse a un inciio con derrota para llegar a fases avanzadas. Pediò jugadores en el relevo generacional, pero conservò al hacedor de sus actuaciones notables, el Dt. Fatih Terim.
El análisis de esta jornada se sintetiza en la dejaciòn de estilos en aras de obtener victorias de cualquier manera. En esto entras muchos, excepto los señalados como favoritos. Asentados los otros, puede esperarse una revelación, que en torneos cortos es llegar a Cuartos; màs es aspirar a una de la historias fantàsticas que suele ofrecer la Eurocopa. Dinamarca, Grecia, e incluso la Alemania del ‘ 96 saben de esto. Pero las distancias ean tan amplias para, salvo el caso de Portugal, considerar un campeòn inèdito.
Segunda jornada. Torneo de ventajas y jornada de porteros, goles de agonìa y nueves.
El torneo confirmò una màxima y validò como tal un aserto primero, el repetir alineaciones ganadoras; segundo, el que hay equipos que entran en competencia hasta el segundo partido.
El contraste no fue directo porque los resultados de la primera jornada depararon enfrentamientos, en tres de los grupos, entre ganadores y perdedores (la excepción fue el C, por haber sido el ùnico que registrò un empate en la fecha uno.) Entre los primeros no hubo variación de opinión respecto a los que confirmaron su favoritismo en la primera jornada, salvo el caso de Alemania, exhibida por una Croacia que confirmò lo del segundo partido y quedò perfilada para ‘Caballo negro'. Los otros favoritos, Portugal y Holanda, agandaron mucho la confianza en sus posibilidades de levantar la Copa y sòlo España pus en predicamento esa condiciòn hasta que la figura de David Villa volviò a alegrarle una tarde.
La reiteración de triunfos de los favoritos (a excepción de Alemania) y la consecuente puntuación de cinco de los siete perdedores de la primera jornada, dejò definidos a los cabezas de grupo para cuartos (Portugal, Croacia, Holanda y España), y comprimo la dispua por los segundos lugares hasta el lìmite màximo, confirmando a la Eurocopa como el Mundial ideal.
La cantidad de goles en los estertores y en los agrgados (cuatro se dieron en estos minutos) valieron vida para Austria, posibilidad propia para Turquía, primer puesto y evitar en cuartos a Holanda, para España, y puntilla de la Naranja a Francia, con el que se consideraba el mejor gol del torneo.
La tendencia de la fecha uno de no remontar al que anotò primero, se mantuvo, menos en e caso de Turquía, y sòlo Austria e Italia empataron tras encajar primero.
Puro dramatismo periodìstico.
A èste colaboraron los porteros. Volkan, Boruc, Macho, Lobont, Bufón y Van der Sar alcanzaron el sobresaliente aunque sòlo a urcos y holandeses se les reflejò en victorias, si bien, a los de los otros proteros, no en derrotas. De acuerdo a los rendimientos de Polonia, Austria, Rumanìa e Italia, èste comentario no era pesimista.
Tambièn se abriò el análisis acerca de la vigencia del nùemro ‘9'. Semi extinto el ‘10', aunque en esta jornada los Deco y Guerreiro dijeron presente en nombre de esa figura, la atención se centrò, ademàs de en os porteros, en el ‘9', por serun referente ak que varios equipos concedieron una vigencia de tributo; en la Copa del Mundo 2006 se anotò lo obsoleta que puede ser esa figura ya. La Repùblica Checa, Italia y Rusia padecieron por encomendar sus posibilidades de ataque a esa figura (Koller Toni y Pavlyuchenko), pues hicieron mecànicos y predecibles sus estrategias de ataque, si bien, el ruso mostrò capacidad colectiva (perdida por Koller), asemejàndose a sus sìmiles polaco, croata y holandés (Smolarek, Olic y Van Nistelrooy), nada goleadores (salvo Rud), pero con alto sentido de equipo.
El caso griego al respecto es pròximo al de lo obsoleto, pues Gemas y Liberopolos supeditaron sus lucimientos al aporte que apre ellos hiciera u colectivo dispuesto a la defensa rustica con falencias en el enlace.
Tercera jornada. Fútbol honesto sin muchos sobresalientes.
Hubo que esperar a la tercera jornada del torneo, pare verlo elevar definitivamente su nivel con algunos partidos que correspondieron a su expectativa de eliminación directa adelantada.
De la definición desde el punto de penal que no llegò en Repùblica Checa-Turquìa, a la exhibición de potencia de Rusia, hubieron situaciones que palidecieron antes estos dos partidos, pero que dejaron satisfecho hasta al purista moral.
Es que con los primeros lugares de grupo decididos desde la segunda jornada se esperaba -y se cumpliò- la puesta de suplentes de parte de los cuatro ganadores, con la hipotetica consecuencia de favorecer a terceros. Sòlo Portugal, cuyo resultado no afectaba màs que a la ALcancìa de su Federación por enfrentar a una selección suiza con el ùltimo lugar del grupo A garantizado, s elmitò a cumplir el tràmite con una alineación compuesta por jugadores (a excepción de Ricardo y de Pepè) que demostraron estar lejanos a la adecuaciòn que exigìa el sistema que Felipao introdujo en el equipo.
Croacia y Holanda, cuyos resultados podìan tener influencia en la determinaciòn de los segundos lugares de sus grupos, cumplieron con el "fair-play" pese a aliena equipos de suplentes, con los cuales ganaron, pues demostraron ser equipos adecuados y premeditados que sòlo incluyen jugadores que correspondan a los fùtboles mìticos que ejercen esta selecciones.
España enfrentò a Grecia sin nada que jugarse (màs que dinero), con u equipo B le respondiò al juego limpio y honesto al jugar para remontar el 0-1 con que se fue al descanso; influyò el hambre de notoriedad de los jóvenes que alineò Aragonès.
Se trata, sin embargo, de proteger el espectáculo y para esto se reclama la presencia de las figuras. Los tècnicos sòlo las alinean cuando hay puntos necesarios en disputa, por lo que llegar clasificados y con primer lugar asegurado a una ùltima jornada, puede reservar juegos vistosos y espectaculares, y figuras.
La UEFA, y esto se ha anotado en la Champions league, que presenta situación como està, deberìa quizà cambiar su sistema de cruces e imitar el de la CSF en la Libertadores, de establecer los enfrentamientos de fase de eliminatoria directa a partir de los puntos obtenidos en la liguilla. Asì, cada equipo podria calcular o hasta elegir a su rival, o sòlo esforzarse hasta la ùltima jornada de liguilla por terminar primero general y tener preferencia de rival en cada fase siguiente.
Claro que en una Euocopa como esta, tal sistema de cruces habrìa promovido las reservas vistas por los cuatro lìderes, pues el general habrìa tenido por rival a Italia en Cuartos de final, pero las actitudes habrìan sido favorables para los intereses de los que disputaban los segundos lugares.
El fútbol europeo se mostrò honesto con las actitudes de Croacia, Holanda y España. Principalmente con la de la Naranja, que en sus pies tenìa la oportunidad de dejar fuera, sin enfrentarlos directamente, a dos de los favoritos iniciales, Italia y Francia, y despojar al torneo de dos potenciales animadores a cambio de proveerse de la seguridad de tener, quizà, màs llana la ruta hacia la Final, sin la presencia de aquellos dos equipos.
Una vez que entraron seriamente al torneo en la segunda jornada, hubo equipos que reivindicaron la mala imagen dejada por ellos en sus partidos de apertura. Obtuvieron sobresaliente Turqìa y Rusia, de destacadas remontadas estadìsticas, y en el caso otmano, de una de marcador que derivò en el mejor partido de la primera fase (tan grande es la Eurocopa para no haberle puesto un "quizà" como el mejor del torneo), ante una Chequia que fue al torneo a expirar lo mejor de su juego en la era Bruckner.
Rusia, el otro reivindicado, dio una clìnica de dinàmica y ofensividad que, con la ayuda de la resistencia de no doblegarse de Suecia, dejò otro partido para la memoria grande.
En los otros partidos, un gol de Ballack, el primero tras golpe franco en el torneo, comenzò a definir el gupo B ante la incapacidad para anotar, exhibida durante el torneo por Austria, e Italia, con el segundo gol tras golpe franco, le dio el adiòs a Francia que prolongò mucho la resaca de sus dìas dorados y quedò, por juego y capacidades, como el peor equipos de un torneo que tuvo en sus anfitriones, sobre todo en Suiza, a sus ganadores morales, muy cerca de ellos estuvo Rumanìa con un sistema que una vez pulido, podrìa ser un anticristo destacado del fútbol europeo.
Las figuras no alcanzaron puntos altos en la jornada; al no haber jugado muchas, se evidenciaron diferencias de niveles dentro de los equipos, pero hubo varias decisivas como Ballack y Pirlo -incluìdos en el equipo màs caro del torneo-, que aparecieron cuando se les reclamaba -goles incluidos- para calificar a sus selecciones, y otras seleccionadas en el miso equipo simbòlico, Cech, Hnery e Ibrahimovic, no pudren hacerlo. El error del checo al soltar un balòn y conceder el gol que precediò a la remontada turca, quedò como uno de los màs destacados en la historia del fútbol mundial.